El alto coste de no educar a las niñas

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el DiarioSolidario

En el mundo, nueve de cada 10 niñas completan la escuela primaria, pero solo 3 de cada 4 finalizan el primer ciclo de la escuela secundaria. En los países de ingreso bajo, menos de dos tercios de las niñas termina la escuela primaria, y solo una de cada tres completa el primer ciclo de la escuela secundaria.

Según un informe del Banco Mundial, en el mundo las pérdidas de productividad e ingresos a lo largo de toda la vida, debido a que las niñas no completan 12 años de educación, oscilan entre 12.000 y 30.000 millones de euros. Esto es porque, en promedio, las mujeres con educación secundaria ganan casi el doble que las mujeres que no han recibido ningún tipo de educación, mientras que los beneficios derivados de la educación primaria son mucho menores.

La meta de educación secundaria universal para las niñas tendría muchos otros beneficios. Podría eliminar prácticamente el matrimonio infantil (casarse antes de los 18 años) y reducir de manera importante la maternidad prematura (tener el primer hijo antes de los 18 años). También podría disminuir las tasas de fecundidad en países con alto crecimiento demográfico y aumentar la capacidad de las mujeres de tomar decisiones y su bienestar sicológico. Por último, tendría grandes beneficios para los niños pequeños, como reducir la mortalidad de los menores de 5 años y la malnutrición.

¿Qué se puede hacer?

Las políticas para mejorar las oportunidades educativas de las niñas deben tener en consideración el contexto de los países. Sin embargo, en la bibliografía sobre el tema se pueden encontrar intervenciones promisorias no solo para brindar educación a las niñas, sino también para retrasar el matrimonio y la maternidad. En el ámbito de la educación de las niñas, intervenciones dirigidas a ellas podrían ayudar a aumentar el acceso, y de esa manera el nivel educativo. En cambio, para mejorar el aprendizaje y hacer que la inversión en educación sea útil para las niñas y sus familias, las intervenciones exitosas no necesitarían estar orientadas específicamente a las niñas. Las intervenciones educativas para retrasar el matrimonio y la maternidad tienden a ser las más exitosas, y mucho más que los programas de espacio seguro que no incentivan a las niñas a permanecer en la escuela.

Más allá de las intervenciones para mejorar las oportunidades de educación y retrasar el matrimonio y la maternidad, los programas que proporcionan oportunidades económicas a las mujeres ayudan a que las inversiones en educación sean más atractivas para las niñas y sus familias, como se indica en un estudio sobre el costo de la desigualdad de género en los ingresos.

A modo de conclusión, podemos decir que los impactos negativos de no educar a las niñas son sustanciales y de amplio alcance, con costos económicos que llegan a miles de millones de euros. Garantizar la educación primaria universal no es suficiente, ya que los beneficios de la educación son mucho mayores en los niveles secundario y terciario. La inversión en políticas y programas probados será fundamental para asegurar un mejor futuro para las niñas y permitir a los países realizar su potencial de desarrollo. Esto tiene sentido desde el punto de vista económico. También es lo que corresponde hacer.

Fuente: Banco Mundial

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