La deforestación del Amazonas alcanza su nivel más dramático

Los defensores del medioambiente temen que 2019 se convierta en uno de los peores años marcado por el cambio de política del gobierno Bolsonaro

Amazonas deforestación e incendios
La deforestación del Amazonas brasileño alcanza un nuevo récord en mayo | Imagen de archivo

el DiarioSolidario

La deforestación del Amazonas brasileño aumentó en mayo hasta el nivel más alto desde que se inició el método de control actual. Una situación que genera preocupación de una posible barra libre a la tala ilegal, la agricultura y la minería por parte del presidente Jair Bolsonaro.

La mayor selva tropical del mundo, que es un proveedor vital de captura de carbono y oxígeno, perdió 739 kilómetros cuadrados durante los 31 días del mes, lo que equivale a dos campos de fútbol por minuto. De acuerdo con los datos de la agencia de observación del gobierno.

Mayo marca el inicio de la estación seca, periodo donde se realizan la mayor parte de la quema y otras formas de limpieza de bosques. Por este motivo se considera como un indicador importante, aunque no definitivo. Los defensores del medioambiente temen que 2019 se convierta en uno de los peores años de deforestación en la memoria reciente.

Cambio de pólitica

«El gobierno no puede negar estos números de su propia agencia. La pregunta ahora es qué harán al respecto», afirma el miembro del grupo de control independiente Imazon, Carlos Souza. “A finales de julio. Tendremos una idea clara del impacto de los movimientos recientes para desmantelar las políticas medioambientales».

Desde que Bolsonaro llegara al poder, ha debilitado el ministerio de medioambiente; ha reducido los controles sobre la explotación económica del Amazonas; ha detenido la demarcación de tierras indígenas y ha alentado la expansión de los intereses mineros y agrícolas en la región.

Asimismo, el organismo de supervisión del gobierno, ha emitido menos multas que en los últimos 11 años y las inspecciones se han reducido en un 70% respecto al año pasado.

El ministro de medioambiente, Ricardo Salles, quien fue condenado por fraude ambiental y nunca había visitado la región del Amazonas antes de este año, ha socavado aún más la moral al no nombrar jefes regionales y al despedir a inspectores veteranos. Del mismo modo, el gobierno trabajaba para privatizar el servicio de control del bosque a través de satélite.

Lobby agrícola

La situación incomoda sobre manera a donantes del Fondo Amazonía como Noruega y Alemania al proponer el gobierno brasileño reducir la voz de la sociedad civil en la toma de decisiones referentes a los mil millones de euros de dicha financiación.

En el congreso, el lobby agrícola dominante presiona para conseguir una política todavía más laxa e incluir la separación de las áreas protegidas.

El hijo mayor de Bolsonaro, Flavio, quien es senador, propuso recientemente una reforma del código forestal que eliminaría la obligación de los agricultores de la Amazonía de mantener la cobertura forestal en el 50-80% de sus propiedades. La medida abriría un área más grande que Irán para las industrias extractivas. Una creciente ola de requerimientos de tierras especulativas se están registrando dentro de las reservas.

«El aumento en la deforestación es deprimente, pero no sorprende: Brasil tiene un gobierno que está desmantelando casi todas las políticas ambientales implementadas desde 1992 y que está acosando a agentes ambientales federales, lo que empodera a los delincuentes ambientales», aseguraba el secretario del Observatorio del Clima, Carlos Rittl, una ONG formada por una coalición de grupos ambientales. «Sin embargo, debemos esperar y ver cómo se comportará en junio».

Otros factores que podrían haber contribuido a la deforestación durante el mes de mayo

Los primeros meses de este año fueron nublados y lluviosos, lo que dificultó el control a través del satélite, por lo que algunas áreas podrían haber sido omitidas por barridos anteriores. El mal tiempo también podría haber llevado a los madereros y agricultores a retrasar la sustracción de tierras hasta mayo. La economía, que a menudo impulsa la deforestación durante los altos precios de la carne de res y la soja, también ha estado en crisis, aunque Bolsonaro ha indicado que la agroindustria puede ayudar a impulsar a Brasil hacia un crecimiento positivo.

En este sentido, Bolsonaro continúa y amplía las políticas de sus predecesores como presidente, Dilma Rousseff y Michel Temer, quienes presidieron los períodos de deforestación acelerados de bosques a medida que se volvieron dependientes del lobby rural y de las exportaciones de productos a China y a Europa.

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