Escuela Refugio: reivindicar el derecho a la educación en situaciones de conflicto

Escuela Refugio
Cómo les gustaría que fueran la escuela, alumnos del CEIP Nuestra Señora de La Paloma de Madrid durante la presentación de Escuela Refugio | Entreculturas

el DiarioSolidario

En el Día Mundial de las Personas Refugiadas, Entreculturas ha presentado la iniciativa “Escuela Refugio” para reivindicar que se garantice el derecho a la educación en situaciones de conflicto y refugio. La mitad de las personas refugiadas en todo el mundo, más de 10 millones, son menores. Desde hace 10 años la cifra de personas desplazadas forzosamente no ha parado de aumentar, hasta alcanzar los actuales 70,8 millones. Uno de cada cuatro niños sin escolarizar vive en un contexto afectado por crisis belicistas.

Aunque las escuelas protegen y, a la vez, deberían ser protegidas, siguen siendo objetivo. “Entre 2014 y 2018 se han registrado más de 14.000 ataques a la educación en 34 países y en al menos 18, se dirigieron contra niñas y mujeres por su género. El camino a la escuela supone también un grave peligro,  ya que pueden ser sorprendidas, secuestradas y atacadas sexualmente.

La escuela no es solo una escuela, es un camino seguro, es un día sin violencia, es una oportunidad para elegir un futuro, es un sueño por cumplir, es dignidad y respeto, es valiente, acoge y defiende. La escuela es tierra sagrada, es posibilitadora de oportunidades y refugio para millones de niños y niñas.

“Me gustaría mostraros algún ejemplo de nuestro trabajo, cuando la  educación salva vidas, por eso quiero que escuchéis el testimonio de Sanganyi Namangala Tamy, una de las más de 70 millones de personas refugiadas en el mundo que conoce de primera mano la importancia de que las escuelas sean refugio”, concluía el coordinador de Cooperación de Entreculturas, Pablo Funes.

Educación vulnerada

Burundi y República Democrática del Congo son dos de los países que sufren ataques a la educación. Sanganyi Namangala Tamy, refugiada congoleña en el campo de Kinama Burundi y vicepresidenta del Comité de Refugiados explicaba su historia de refugio. “El 10 de octubre de 2008 en mi casa en Rutshuru en el norte del Kivu, mataron a mi marido, a dos de mis ocho hijos y me violaron. Fui secuestrada por rebeldes que me llevaron al bosque donde pasé un mes sirviendo como ama de casa, sufrí violencia sexual y física. En tiempos de guerra todo es posible».

Sanganyi continúo afirmando: «el derecho de los niños a la educación se ve vulnerado. Las escuelas son lugares donde hay conflictos, tomados por los atacantes como lugares de guerra, para almacenar sus armas o como bases militares. A los niños se les recluta como luchadores. Destruyen escuelas para usar puertas de madera y escritorios como calefacción. Hay menos lugares para estudiar durante la guerra. La juventud es el futuro del mañana. Sin una educación básica, es difícil tener un futuro”, ha relatado.

En el campo de personas refugiadas de Kinama, en Burundi, Sanganyi colabora con el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) y con Entreculturas para sensibilizar a los jóvenes sobre la importancia de la educación, especialmente hacia las niñas. El director de Proyectos de Educación y Medios de Vida de Entreculturas y del Servicio Jesuita a Refugiados en Burundi, François Xavier Nsababandi, explicaba que “El JRS interviene en cinco escuelas de campos de refugiados. En países que viven guerras, vemos que las escuelas son destruidas e incluso los se asesina a estudiantes. Es por esta razón que trabajamos en zonas de conflicto para acompañar, proteger y defender a las personas refugiadas para garantizar su derecho a la educación”.

Los amigos seremos nosotros

Irene Ortega, Coordinadora de Ciudadanía de Entreculturas lanzaba la pregunta de “¿Qué podemos hacer entonces como sociedad ante esta situación?” La campaña Escuela Refugio hace una propuesta con dos palabras: Incide y Expresa. “Para incidir, el Gobierno español tienen que alinear sus políticas exteriores, de cooperación y ayuda humanitaria con la Declaración sobre Escuelas Seguras y las directrices para su implementación. Irene ha incidido en la necesidad destinar el 0,7% a Ayuda al Desarrollo.

Así mismo hablaba de la palabra expresa porque “no solo las personas con responsabilidades políticas pueden hacer algo. De hecho, lo harán en la medida en que la ciudadanía se lo demande. Y ante estas cuestiones que son globales, que muestran la interdependencia que hay entre los seres humanos y afectan al corazón mismo de nuestra dignidad, la ciudadanía del mundo ha de estar unida y expresarse como una verdadera sociedad global”.

Por último, los alumnos del CEIP Nuestra Señora de La Paloma de Madrid han mostrado dibujos suyos y de niños y niñas refugiados burundeses de la escuela primaria del campo refugiados de Kinama. En los trabajaos mostraban cómo les gustaría que fueran las escuelas, una de las propuestas de sensibilización de Escuela Refugio.

“Si venís los amigos seremos nosotros”; “Quiero contarte que me gusta mi colegio, aprendo mucho y puedo jugar con mis amigas”; “La escuela para mí es un lugar bonito”.

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