Pobreza y falta de compromiso en la industria textil

Empresa textil en Bangladés | Tareq Salahuddin

el DiarioSolidario

El informe «Tailored Wages 2019: The state of pay in the global garment industry», realizado por Clean Clothes Campaign, analiza las respuestas o ausencia de las mismas de 20 grandes marcas de ropa sobre su progreso en la implementación de un salario digno para los trabajadores que producen su ropa. En el trabajo han participado empresas como Adidas, Amazon, C&A, Decathlon, Fast Retailing, Fruit of the Loom, GAP, G-Star RAW, Gucci, H&M, Hugo Boss, Inditex, Levi Strauss & Co., Nike, Primark, Puma, PVH, Tchibo, Under Armour y Zalando.

Aunque, el 85% se comprometieron a garantizar que los salarios fueran suficientes para satisfacer las necesidades básicas de los trabajadores en Asia, África, América Central o Europa del Este, ninguna pone mecanismos en práctica para satisfacer dicho derecho en los países donde se produce la gran mayoría de la ropa. “Las empresas y los minoristas están violando las normas de derechos humanos reconocidas internacionalmente y sus propios códigos de conducta”, denuncian desde la organización.

La autora del informe, Anna Bryher aseguraba: «Cinco años después de nuestra encuesta anterior, ninguna marca pudo mostrar ningún progreso hacia el pago de un salario digno. La pobreza en la industria de la confección no está mejorando, está empeorando. Esta situación es urgente. Nuestro mensaje a las marcas es que los derechos humanos no pueden esperar y que los trabajadores que fabrican la ropa que venden en nuestras tiendas deben cobrar lo suficiente para vivir con dignidad».

Trabajadores en la pobreza

De las 20 corporaciones encuestadas, 19 recibieron la calificación más baja posible. La excepción fue Gucci, que pudo demostrar que, para una pequeña parte de su producción en Italia, las negociaciones salariales nacionales significan que una familia puede vivir con un salario pagado en algunas zonas de las regiones del sur y del centro.

salarios dignos
Principales resultados del informe

«Las iniciativas voluntarias no han logrado hacer realidad los derechos humanos de los trabajadores», confirmaba desde Clean Clothes Campaign International, Neva Nahtigal. «Es un hecho que los operarios de la industria textil que fabrican casi toda la ropa que compramos viven en la pobreza, mientras que las grandes marcas se enriquecen con su trabajo. Es hora de que las marcas se hagan responsables del sistema de explotación que crearon y del que se benefician».

Los salarios mínimos en Bangladesh son inferiores a la cuarta parte del salario mínimo vital. En Rumanía y en otros países de Europa del Este, la diferencia es aún mayor, ya que los trabajadores ganan sólo una sexta parte de la cantidad que necesitarían para vivir con dignidad y mantener una familia. Como resultado, los trabajadores se ven obligados a habitar en viviendas precarias, sufren desnutrición y deudas, y con frecuencia no pueden permitirse enviar a sus hijos a la escuela, todo ello mientras trabajan horas extras excesivas para tratar de llegar a fin de mes en un mercado donde el 80% de la mano de obra es aportado por la mujer.

Normas vinculantes y cambio de modelo

Una costurera rumana afirmaba: «Si hubiera otra empresa en esta región, que pagara incluso un poco más, todos saldrían de la fábrica. Todo el mundo. Pero la nuestra es la única. ¿Qué será de nosotros? ¿Qué más podemos hacer? Esta es una región desesperada. La única otra opción para sobrevivir sería robar. Queremos ganar dinero honestamente. Así que tenemos que quedarnos en esta fábrica».

«Me gustaría invitar a cualquier marca que tenga sus prendas realizadas en nuestra fábrica a que intente mantener a sus familias con nuestros salarios, durante sólo un mes».

«El informe muestra que, más allá de las declaraciones y compromisos presuntamente adquiridos por las empresas, es el propio modelo económico basado en la búsqueda de costes de producción más bajos lo que debe ser revisado y cambiado imponiendo normas vinculantes a las multinacionales con el fin de garantizar los derechos humanos», resaltan desde ropa limpia España.

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Anna Bryher añadió: «Las marcas globales y los minoristas han sabido durante años que los salarios que pagan no son suficientes para que los trabajadores puedan vivir, pero continúan haciendo promesas vacías mientras obtienen enormes beneficios. Si las marcas están genuinamente comprometidas a pagar un salario digno, deberían dejar de hablar de ello y simplemente pagarlo. Elija un punto de referencia creíble, informe a los proveedores y aumente los precios en consecuencia. Comience ahora, con los 50 proveedores más grandes, y haga públicos los registros de las nóminas para probar que realmente está sucediendo. No es tan complicado. Sólo paga más dinero a la gente».

El informe ha sido traducido al castellano por parte de la Fundación Isabel Martín y SETEM coordinadores de la Campaña Ropa Limpia en España, y, han contado con el apoyo financiero de la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo.

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