Theresa Kachindamoto, la lucha contra los matrimonios infantiles

Theresa-Kachindamoto

el DiarioSolidario

Theresa Kachindamoto es la jefa suprema o Inkosi de Dedza, una distrito de alrededor de 900.000 habitantes en Malaui, cerca de la frontera con Mozambique. En los últimos años ha asumido la lucha feminista enfrentándose a los matrimonios infantiles, y ha trabajado en favor de la educación para niñas y niños.

Poco tiempo después de aceptar su nuevo cargo, Kachindamoto observó las altas tasas de matrimonio infantil de la zona y se puso manos a la obra. No podía persuadir a los padres para cambiar la práctica (en muchos casos muy arraigada y que trae consigo el pago de un dote), pero obligo a 50 jefes de aldeas del distrito a abolirlo . «Le guste o no, quiero que estos matrimonios se terminen», les imploró. Incluso despidió a cuatro responsables de las áreas donde continuaban, y luego los reincorporó cuando tuvo la confirmación de que se habían anulado.

Kachindamoto: «Educa a una niña y educas a toda el área … Educas al mundo».

Según su criterio : «Ningún niño o niña debe merodear por casa, haciendo jardinería o haciendo tareas domésticas durante el horario escolar. Ningún jefe de aldea, o el clero de la iglesia puede oficiar el matrimonio sin antes de examinar las fechas de nacimiento de la pareja»

Malalui es uno de los países más pobres del mundo, donde el 10% de su población convive con el virus del VIH. Cuenta también con una de las tasas más altas del mundo de matrimonio infantil, donde más de la mitad de las niñas se casan antes de los 18 años. Una práctica orientada, principalmente, a aliviar la carga financiera de una familia. Asimismo, una de cada cinco niñas en Malauii son víctimas de abuso sexual

Gracias a su intenso trabajo para cambiar la realidad social y cultural, ha conseguido anular el matrimonio de 850 niñas menores que habían sido entregadas en matrimonio a hombres adultos y que volvieran al colegio a estudiar, pagando incluso su educación. Kachindamoto también ha prohibido la práctica de los campamentos de iniciación sexual.

Campos de iniciación sexual

Niñas de hasta siete años son enviadas a dichos campos. La iniciación sexual se viste como una preparación de las niñas para lograr el éxito en el matrimonio, asegurar la buena fertilidad de la mujer y conseguir aumentar la población y la competitividad del país. Sin embargo, esconde una obligación de tener sexo en contra de su voluntad y, por tanto, de exponerse a diversas enfermedades de transmisión sexual como el sida, muy extendido en la región en la que se sitúa Malaui

En 2015, el país aprobó la Ley de matrimonio, divorcio y relaciones familiares, aumentando la edad del matrimonio infantil a 18 años. Pero había una laguna en la constitución, lo que significa que las niñas de hasta 15 años podrían contraer matrimonio con el consentimiento de sus padres.

Este año, el Parlamento votó por unanimidad para enmendar la constitución y armonizar las leyes, un logro que muchos pensaron que sería imposible hace solo un año.

La campaña puerta a puerta era el factor más importante para lograr el acuerdo para la anulación. La ONU y UNICEF planean trabajar con líderes tradicionales en otros lugares para replicar las mejores prácticas llevadas a cabo por Kachindamoto en la reducción de los matrimonios infantiles.

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