El comercio justo como herramienta de cambio de familias campesinas en Ecuador

comercio justo, documental "3 años"

el DiarioSolidario

Dos familias humildes. Un período de tiempo de tres años. Una transformación, un crecimiento y un nuevo mundo de oportunidades gracias al comercio justo. El documental “3 años justos”, narra las historias de vida y los progresos de dos familias agricultoras cacaoteros, la de Jimmy Sevillano, San Agustín de Cayapas (Esmeraldas) y Marisol García, Timbiré, (Manabi) ambas en Ecuador.

A través de un recorrido temporal; de un antes y un después de la llegada de la Fundación Maquita, Marc Juan y Pere Llibre como directores, en un proyecto de la fundación Adsis, muestran la difícil situación de los productores de cacao que sobreviven en pequeñas fincas de subsistencia.

“Antes de que Maquita llegara a esta zona nos pagaban el cacao a un precio de “gallina apestada”. El intermediario venía y nos decía: “este es mi precio, si les gusta bien, y si no déjenlo”. Por obligación “regalábamos” el cacao”, aseguraba Jimmy.

Dos comidas

“En muchas zonas somos más cosechadores que cultivadores, entonces al no ser cultivadores, la plantación que tienen los productores, no va a producir lo que necesitan para suplir la canasta básica”, aseguraba la gestora territorial de Fundación Maquita, Betty Brambilla.

La mala ubicación, los escasos rendimientos y la carencia de conocimientos necesarios dificultaban la salida comercial del producto y una vida digna de los cacaoteros: “A veces da para las tres comidas y a veces para dos. Me gustaría mejorar esta parte. Que mis hijos puedan alimentarse con tres comidas”, comentaba Jimmy.

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“Maquita no entra en una zona por una única persona, entra por un grupo de familias”, remarca Betty, cuya organización de comercio justo hace el trabajo de campo en un proyecto de producción y comercialización sostenible de la Fundación Adsis.

Trabajo de género

La Fundación Maquita compra el cacao a un precio justo, ofrece formación, transfiere conocimiento y genera comunidad. Además, trabaja para cambiar el rol de las mujeres en sociedades patriarcales donde su forma de vida se concentra en cuidar de los hijos y centrarse en las tareas del hogar. “La autoestima de las mujeres está baja ya que todo pertenece al hombre. El objetivo es conseguir un cambio en ella y hacerle sentir que la finca le pertenece a toda la familia. Y que la mujer sea una fortaleza para el desarrollo de la familia”, resalta Betty.

Los nuevos conocimientos, el apoyo y el desarrollo traen consigo nuevas metas, oportunidades y deseos en las dos familias: “con el chocolate se puede salir. Para que nuestros hijos vivan de una forma mejor que nosotros”. “Queremos cambiar nuestra forma de vivir, nuestra forma de ser….”. “Maquita es una oportunidad que no la voy a dejar escapar y le voy a sacar provecho”. “Mi casa será diferente, mucho mejor..” comenta a la cámara Marisol García.

“Yo me mato trabajando para que en el día que mis hijos crezcan no vayan a trabajar a otra parte, sino que ya tengan lo que yo estoy sembrando para poder cosecharlo”. Quiero que “Mis hijos consigan continuar con sus estudios… que lleguen más lejos de donde me quedé yo…” concluye Jimmy.

Un final de comercio justo

Dos años y seis meses después, las cámaras regresan a las vidas de Marisol y Jimmy…. Para conocer la segunda parte de la historia, os recomendamos ver el documental. Spoiler alert: “el final, es de comercio justo”.

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