“Josefa salvó la vida gracias a que un barco como el Open Arms estaba en el agua en ese momento” Juan Medina, Premio Luis Valtueña

Serie Vida y muerte en el Mediterráneo, de Juan Medina

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Roberto Gómez Prol: Licenciado en Periodismo. Máster en Comunicación Corporativa. Redactor y community manager. Voluntario en diferentes proyectos sociales, banca ética y culturales. “Nuestras decisiones individuales dan forma al mundo”.


Juan Medina es un fotógrafo de la agencia Reuters con un gran recorrido profesional. Durante dos décadas ha seguido los movimientos migratorios africanos en las Islas Canarias, Ceuta y Melilla. Así como también en países de origen o tránsito como Malí, Senegal, Mauritaina y Marruecos.

Medina ganó el World Press en 2004 por la imagen capturada a migrantes abrazados a salvavidas que intentaban sobrevivir a flote durante su rescate.  En 2019 ha sido galardonado en el XXII edición del Premio Internacional de Fotografía Humanitaria Luis Valtueña por su serie “Vida y Muerte en el Mediterráneo”. Un trabajo realizado mientras acompañaba a la ONG Open Arms entre los meses de julio y agosto de 2018.

Un reconocimiento que supone una gran responsabilidad.  “El premio lleva el nombre de un compañero que fue asesinado haciendo su trabajo. Un profesional que además de ser fotógrafo estaba involucrado en una gran obra de derechos humanos. Estoy muy contento por haber sido el elegido entre un número muy elevado de trabajos de una gran calidad por parte de todos los compañeros que están vinculados con los derechos humanos.”

Desde 1997, se organiza este galardón fotográfico en homenaje a Luis Valtueña, Manuel Madrazo, Flors Sirera y Mercedes Navarro, cooperantes de Médicos del Mundo asesinados en Ruanda en 1997 y en Bosnia en 1995, mientras trabajaban en proyectos de ayuda humanitaria. Luis Valtueña era fotógrafo de la agencia Cover. La muestra mantiene el carácter de denuncia y testimonio que le caracteriza desde hace dos décadas.

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Desde el DiarioSolidario hemos aprochado para hablar con Juan Medina horas antes de la entrega de premios del certamen organizado por Médicos del Mundo y la inauguración de la exposición – en el Caixa Forum Madrid hasta el 3 de marzo-.

¿Qué siente un fotógrafo cuando realiza un trabajo de acompañamiento o rescate de migrantes?

Acudes a un lugar donde sabes que existe un riesgo importante de haya problemas. Hablamos de personas que viajan en situaciones muy precarias con un riesgo de muerte muy alto. Debemos prepararnos para saber que vas a vivir y ver una situación extrema que le ocurre a las personas a la que vas a fotografiar.

Siempre hay que acercarse y actuar con el máximo respeto. Para mí es lo más importante, tengo que ser lo más serio posible, y tratar de retratar con la máxima fidelidad lo que está ocurriendo.

Una aguja en un pajar

¿Qué intentas transmitir con la serie Vida y Muerte en el Mediterráneo?

El relato que manejo es la ordenación de los sucesos que acaecieron. Las personas que estaban allí, cuáles son sus circunstancias, y ofrecer un relato coherente y no superfluo.

Trato de que sea una aportación de un documento gráfico fidedigno. Hacer un relato coherente y en profudidad los problemas de las personas que tengo alrededor. De lo que estoy observando.

¿Cuál es el momento más difícil que viviste durante el proyecto con Open Arms?

Más de lo que yo haya vivido, para mí es más importante poner el foco en el retratado. Una de las situaciones críticas que fui testigo fue cuando el Open Arms rescata a Josefa. Una mujer de Camerún que estaba casi al borde de la muerte, en una lancha inflable rajada, abandonada junto a dos cadáveres. Un niño de 4 años y una mujer que había fallecido.

Josefa salvó la vida gracias a que un barco como el Open Arms estaba en el agua en ese momento.

Hay que recordar que los barcos de rescate de las ONG no reciben ningún tipo de aviso ni coordenadas de barcos que puedan estar en situación de emergencia. En este caso, el Open Arms escuchó por radio la comunicación entre un barco privado mercante italiano y la guardia patrullera libia. La conversación hablaba de que había una barca de goma con muchas personas a bordo en situación de peligro. Entonces, el barco italiano se fue en dirección a Misurata que era donde estaba destinado. El Open Arms puso rumbo hacia donde en ese momento se encontraba la barca con las personas en situación dramática con los refugiados o migrantes que estaban a bordo sin motor.

Gracias a esa comunicación, al haber navegado toda la noche Josefa está viva. Hablamos de una situación extrema, era  como encontrar una aguja en un pajar. Si hubiera habido una mínima desviación en el rumbo del barco, a Josefa no la encuentras. Hubiera sido otro cuerpo más que desaparece en el cementerio que es el Mediterráneo.

Aquí es donde hay que poner el foco donde poner la mirada. Que por lo menos salvar una vida tiene sentido.  Lo digo porque ahora el Open Arms está amarrado en Barcelona con problemas de permisos para poder salir a realizar su labor que es salvar a las personas.

 ¿Qué opinión tienes de la situación actual que vive el Open Arms y el Aita Mari?

Llevamos muchos años donde las fronteras son violentas. Hace ya casi cinco años, el 6 de febrero se cumple el aniversario, que sucedió un ataque a los inmigrantes que estaban tratando de cruzar desde Marruecos a Ceuta por el Tarajal. En aquella ocasión se empleó material antidisturbios. También empleados en la valla de Ceuta y Melilla, así como gases y porras. Antes de que el Aita Mari y el Open Arms estuvieran con problemas de papeles para salir a rescatar personas, habíamos puesto el foco en Salvini, en Italia, en Malta, en Francia y ahora lo tenemos aquí.

El barco Open Arms no sale porque no hay una autorización para poder rescatar personas, pese a que se conoce cuál ha sido su actuación durante todo este tiempo. Esta situación tiene responsables.

Una prueba, una reflexión

La icónica imagen de migrantes envueltos en sábanas

Es una imagen tomada ya llegando a Algeciras. Las 90 personas que habían sido rescatadas estaban haciendo fila, la mayoría eran de Sudán.

Era un día más frío de lo normal, se había levantado brisa. En la imagen se observa a personas que están esperando para tomar un desayuno. Por un lado puedo decir que se puede caer en el tópico de victimizar a los inmigrantes, (siempre la manta, la comida), siempre lo vemos en nuestra escala social con un escalón más, porque siempre somos los que les damos la ayuda… Pero realmente, los supervivientes han tenido mucha suerte de que en ese momento el único barco de rescate que estaba en esas aguas se cruzó en su camino.

¿Está la sociedad inmunizada ante imágenes de migrantes?

Merece el mismo respeto la primera persona que se subió a una patera hace 30 años que las personas que se están subiendo ahora. Nadie cuestiona a un fotógrafo por sacar imágenes de jugadores de fútbol cada domingo. Parece, sin embargo, que si hiciste una patera, las hiciste todas.

Ninguneamos a las personas que viajan en esas circunstancias, corriendo un peligro de muerte muy real.

Hablar de saturación de imágenes y de que estamos insensibilizando a la ciudadanía, porque las aportamos, para mí es un error. Primero, porque es nuestro deber; es nuestra obligación sacar las fotos y darlas a conocer.  Si hablamos de saturación de imágenes, estamos hablando de las personas como si fueran un producto.

Si las personas están viviendo una situación dramática, nosotros tenemos la obligación de publicarlo. No me cabe la menor duda, tengo cero dudas al respecto.

Las imágenes son pruebas, son documentos gráficos que se aportan sobre toda esta situación, y quedan ahí como una prueba, una reflexión. Seguro que alguna persona le hace pensar o le hace reflexionar, que en realidad es nuestra labor.

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