La magnitud de la destrucción en Idlib en el décimo aniversario de la guerra en Siria

Idilib, Siria
Un campamento de desplazados en Idlib está habitado por cientos de familias y niños | Save the Children

el DiarioSolidario

El 15 de marzo se cumplen 10 años del inicio del conflicto en Siria. La última ofensiva lanzada en el mes de abril de 2019 en Idlib, en el noroeste del país ciudad con tres millones de habitantes, ha obligado a huir en los últimos meses a casi un millón de personas, más de la mitad de ellos son niños y niñas. Los refugiados acaban en campamentos superpoblados y en condiciones de vida inhumanas.

Save the Children, World Vision y el centro de estudios especializado en el sector humanitario Harvard Humanitarian Initiative, publican un análisis a partir de imágenes de satélite sobre el impacto civil y humanitario causada por la nueva situación militar.

A través del Programa Signal, el centro Harvard Humanitarian Initiative ha estudiado imágenes de diferentes áreas obtenidas desde 2017 hasta el 26 de febrero de este año. En el sur y este de Idlib el estudio señala que cerca de un tercio de los edificios, viviendas e infraestructuras clave han sido destruidos o severamente dañados, situación que imposibilita a las familias regresar a sus hogares en un futuro inmediato. 

Asimismo, dos campos de desplazados en el norte de la ciudad han aumentado su extensión desde 2017 en un 100% y un 177%. Se observa que los campamentos formales e informales se extienden sobre lo que antes era tierra agrícola. En ambos asentamientos, la densidad de población ha crecido considerablemente entre 2018 y 2019, con aumentos significativos durante el último año.

 

Desde uno de estos campos, Othman, de 9 años, relata: “Mi familia y yo vinimos aquí por los ataques. Primero nos refugiamos en una mezquita y luego tuvimos que venir aquí. No pudimos encontrar nada más. En mi ciudad no queda nadie. Todos mis amigos se han ido. Han matado a todo el mundo”. Fadi, de 15 años, que perdió un brazo en un ataque aéreo cuenta que, en su huida de los bombardeos, su familia apenas tuvo tiempo para coger unos colchones, mantas y algo de ropa. Él y su hermano trabajan ahora transportando ladrillos para ayudar a su familia a obtener algunos ingresos.

Sin acceso a las necesidades básicas

Medio millón de niños y niñas están hacinados en campamentos y refugios en la frontera con Turquía sin acceso a lo más básico: un lugar cálido para dormir, agua limpia, alimentos nutritivos y educación. Las familias están al límite y las organizaciones humanitarias en el terreno estamos abrumadas por la escala de las necesidades. El mundo no puede seguir mirando y esperando mientras se asesinan, hieren y desplazan a los niños y las niñas en una escala tan masiva”, denuncia la directora de Save the Children en Siria, Sonia Khush.

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“A diario atendemos niños y niñas con desnutrición, frío y ansiedad. Muchos no han conocido otra cosa que la guerra y la huida. Niños y niñas de cinco o seis años conocen el nombre de cada tipo de bomba por su sonido mientras que no saben escribir su nombre porque nunca han estado escolarizados”, recalca el director de World Vision en Siria, Johan Mooij.

La investigación promovida por las ONG se produce cuando el noroeste de Siria sufre la peor crisis humanitaria de los diez años del conflicto. Los pequeños son las primeras víctimas: según las Naciones Unidas, al menos 77 menores fueron asesinados o heridos a principios de año. El 25 de febrero, 10 escuelas primarias e infantiles sufrieron bombardeados en Idlib. En el ataque fallecieron nueve niños e hiriendo a docenas de ellos. Se estima que aproximadamente 280.000 menores en edad escolar han visto afecta su educación.

Derecho internacional humanitario

Las organizaciones llaman a las partes en conflicto a respetar el derecho internacional humanitario y los derechos humanos. Del mismo modo, solicitan que colegios, hospitales e infraestructuras básicas no sean objetivo militar y que no se usen armas explosivas en zonas pobladas. Ambas organizaciones insisten en que se haga especial esfuerzo en proteger a la infancia, vulnerable al impacto de explosivos.

A su vez piden a todas las partes beligerantes que permitan un acceso seguro y sin restricciones al personal humanitario. El Consejo de Seguridad de la ONU y, asimismo, los estados con influencia deben demostrar que tienen la voluntad política de hacer más para proteger a los niños.

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