La gestión del afecto y el cuidado de mujeres invisibles

Cadenas globales, conexiones vitales forjadas por madres migradas, hijos e hijas en lejanía y cuidadoras adoptivas

Mujeres Invisibles Documental En Tránsito
Soraya Ronquillo entrevistándose con jóvenes durante la grabación de "En Tránsito" | Bidez Bide

Roberto Gómez

Vivimos en un mundo interconectado. La comunicación es más fácil que nunca gracias a la tecnología, a la gran variedad de herramientas disponibles y a su usabilidad abierta a todos los públicos. Las distancias se acortan a la mínima expresión; a un clic, a una vídeo llamada e incluso, para los menos hábiles, al viejo mundo de los números con código internacional. Desafortunadamente, el afecto no viaja por el cableado submarino que conecta el mundo.

La necesidad transforma el rol familiar de abuelas, tías, hermanas, primas o mejores amigas para convertirlas en madres temporales. Arquitectas invisibles de cadenas globales de afecto cuando las mamás “originales” deben abandonar el país en la incesante búsqueda de un futuro mejor para sus hijos, o para huir, en muchos casos, de la violencia de género. La adaptación a su nueva vida viene condicionada por la pesada carga emotiva, mutada en culpabilidad, que transportan en su maleta. Frases y mensajes del país de origen acompañan el duelo: “Si tienes hijos e hijas, como se te ocurre irte y abandonarlos”. Una situación que no se cuestiona si es el hombre quien da el paso: “Viene a preocuparse por la familia”.

Paradójicamente, un mercado deficiente en materia de cuidados y carente de políticas de conciliación en los países del Norte, les obliga a convertirse en empleadas del hogar, cuidadoras e interinas en sus ciudades de acogida. La vida les otorga un complicado equilibrio emocional: madres transnacionales y cuidadoras migradas.

“Las políticas de conciliación de la vida laboral no funcionan. Los recursos institucionales también son escasos y los hombres no se han hecho responsables de los cuidados. Por otra parte, en los países del Sur también hay una crisis de los cuidados. La situación calza como un puzle con la llegada de mujeres migrantes que vienen a trabajar expresamente como internas para suplir estas deficiencias y vacíos”. La afirmación la detalla la voz de la experiencia de la trabajadora social y responsable de proyectos de sensibilización de Bidez Bide, Soraya Ronquillo Peña.

Imaginario colectivoRealidad Empleadas Hogar

La asociación guipuzcoana surge en el año 2009 con el objetivo principal de acompañar y asesorar a mujeres que trabajan en el cuidado de personas dependientes y servicio doméstico en Gipuzkoa y en otras localidades del País Vasco, y que viven experiencias migratorias transnacionales. Principalmente, trabajan con mujeres latinoamericanas. También desarrollan proyectos de innovación social en colaboración con la Universidad del País Vasco, y desarrollan un proyecto de cooperación con un colegio de Guatemala.

“Ves a una mujer extranjera cuidando a una persona mayor, y no te imaginas que hay detrás de esa mujer. Para nosotros es una realidad que no se quiere ver. Que no interesa, pero que es latente. Ella es invisible a los medios masivos de comunicación y para la población autóctona en general”.- Katia Reimberg

“Otra de nuestras líneas de trabajo es desmitificar todas esas creencias del imaginario colectivo que tiene la sociedad sobre las mujeres emigrantes: a nivel de estudios, a nivel social, a nivel de emprendimiento. Mujeres que aquí tienen estas habilidades camufladas por el propio contexto en el que viven. Nadie pregunta a las mujeres cuidadoras: ¿Qué estudios tienes? Dan por hecho que si tú estás trabajando en cuidados o limpieza, es que no tienes estudios”, asegura la responsable del proyecto “Itinerarios para la formación y aprendizaje”, Katia Reimberg Castelló.

Curso Formacion Bidez Bide
Katia Reimberg imparte curso de formación | Bidez Bide

Desde la organización desarrollan el proyecto de homologación de estudios. Una ventana a posibles mejoras laborales futuras. “Cuando la persona tiene claro que su proyecto migratorio está aquí, y que han resuelto sus necesidades prácticas de trabajo, se acercan hasta nosotras y comienzan el proceso. El mismo se inicia, generalmente, después de una estancia de 4 a 5 años en el país”, comenta Ronquillo.

Una dinámica que intentan modificar para acelerar las gestiones e iniciar un itinerario personalizado: “Al año podemos atender a 180 personas. Los estudios de Bachillerato dependen del país, lo máximo que puede tardar es de 3 a 6 meses, siempre y cuando se pueda adjuntar la documentación necesaria. Los universitarios pueden llegar a tardar hasta 3 años. Lo difícil es la burocracia que existe en relación a la documentación”, asegura Reimberg, responsable del proyecto.

“Una de las mujeres cuenta, que cuando se vino, su hijo menor tenía entre 8 y 9 meses, estaba en período lactante y buscaba en su tía el pecho de su madre. Su madre está aquí, él ya tiene 11 años y no quiere venir. Su madre es su tía. Éstas son las realidades de estos hijos e hijas que viven separados. Y luego cuando se juntan y deciden vivir aquí, tienen que reconstruir la relación”. – Soraya Ronquillo.

La gestión del retorno

La reunificación familiar se inicia una vez existe una estabilidad económica y burocrática. Anteriormente, una vez obtenido el primer permiso de trabajo, después de 3 ó 4 años, las madres retornan temporalmente de visita.

El reencuentro es siempre muy difícil y complicado. “La gestión emocional es muy delicada y depende de varios factores: la gestión de los cuidados durante la ausencia, los afectos, el vínculo de la cuidadora y la madre de aquí. La sociedad también tiene un papel importante en el comportamiento del menor. El pequeño debe hacer frente a un nuevo duelo por otra ruptura con su madre adoptiva, similar a la vivida con su progenitora”, detalla Ronquillo.

Difundir otro tipo de discursos

Bidez Bide trabaja también en la producción de medios audiovisuales sociales, con el objetivo de realizar un análisis crítico sobre una determinada realidad, desde una perspectiva de género y transcultural. Además, de difundir otro tipo de discursos -nuevos, alternativos, contados por las propias protagonistas (mujeres migradas y sus familias en países de origen)-, que los principales medios de comunicación omiten.

La idea de poner en imágenes estas realidades impulsó el trabajo audiovisual. ‘En Tránsito’, dirigido por Oskar Tejedor y premiado en diferentes certámenes, hace hincapié en la reagrupación familiar. El documental, grabado entre Gipuzkoa, Nicaragua y Honduras se centra en la relación entre madres e hijos que han vivido separados y con comunicación intermitente por largos períodos de tiempo. Las familias inician el largo recorrido hacia la reconstrucción de vínculos afectivos madre-hijo.

“Se van para garantizar lo material, pero ¿qué ocurre con lo afectivo? Muchos de los menores tienen problemas de conducta, alcohol y necesidad afectiva”. Psicóloga, Ignacia Matute, “Nachita”. Documental “En Tránsito”.

En el reportaje fotográfico “Ángeles de la guarda”, la fotógrafa peruana Rosa Villafuerte recogía en Lima los cuidados de las madres temporales que cuidan a los pequeños de las mujeres que han emigrado. En el documental ‘Compañeras de viaje”, de la mano también del director Oskar Tejedor y grabado entre Gipuzkoa y Lima, se hacían eco de los testimonios sobre las condiciones de trabajo, vivencias de la maternidad a distancia de mujeres latinoamericanas que trabajaban en el servicio doméstico y en el cuidado de personas dependientes, así como de una persona que había regresado a su país.

Material Audiovisual Bidez Bide

“Desmitificando migraciones”

De la pregunta: “¿todas las migraciones son iguales”? surge el proyecto “Desmontando migraciones”. Su objetivo era dar a conocer las diversas experiencias migratorias de las mujeres que vinieron a Donostia en otra época y la necesidad de resaltar las similitudes y la empatía con las nuevas cuidadoras extranjeras. Mujeres procedentes de caseríos aledaños y de otras comunidades autónomas que tuvieron entonces el papel de las cuidadoras de ahora.

La experiencia fue muy enriquecedora durante los tres encuentros proyectados con una variedad de testimonios. Había mujeres de comunidades como la extremeña o gallega que marcaban las diferencias vividas: “Ellas están mejor que nosotras cuando llegamos”. Era otra época, pero “más allá de las diferencias, había similitudes porque son mujeres que se han dedicado a los cuidados como las mujeres latinoamericanas”, destacaba Ronquillo.

“Mujeres que habían venido de caseríos y habían trabajado en cuidados, como sirvientas. Hemos venido a servir decían ellas. No hablaban castellano, se burlaban de ellas. Las mujeres que vinieron de Tolosa y de pueblos cercanos que fueron a trabajar a San Sebastián, también desarrollaron esos traumas. Veíamos entonces similitudes, más allá de las diferencias. Lo que pasa fue que les tocó un momento más difícil. Hace 40 años no había Seguridad Social, no podían cotizar, por ejemplo. No había las ayudas que hay ahora, los programas”, asegura Ronquillo.

Romper la invisibilidad

El futuro de Bidez Bide recorre caminos como continuar con el proyecto de homologación, la colaboración con la universidad y el trabajo audiovisual. “Creemos que a través de estas vías podemos aportar, hacer visibles estas realidades, a que la población de aquí esté informada. Queremos contextualizar, ya que este sistema es muy perverso. Más allá de una persona que la vemos en calle, hay toda una historia que está en su país de origen. Nadie quiere dejar su país así por así, como lo hicieron muchas mujeres o familias que se fueron hace muchos años a Alemania, Suiza o Rusia” concluyen Soraya Ronquillo y Katia Reimberg.

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El “Viaje de Nadu” es un espacio reservado a personas y a proyectos que tienen un impacto en la sociedad. Un lugar de aprendizaje donde los lectores tendremos la oportunidad de crecer en solidaridad.


 

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