«La Guerra Empieza Aquí», armas con label vasco

el DiarioSolidario

El estreno del documental “Gerra Hemen Hasten Da – La Guerra Empieza Aquí”, dirigido por Joseba Sanz, podrá verse el jueves 24 a las 20:00 horas en la Sala 1 de los cines Florida en Vitoria. La película se engloba dentro de la campaña “Armas Eusko Label Para la Guerra” que se celebra hasta el 2 de febrero, y que está organizada por una docena de grupos a favor de los derechos de las personas migrantes y antimilitaristas de todo Euskadi.

El trabajo nace a partir de la negativa por motivos éticos del bombero Ignacio Robles, miembro de Greenpeace, que en marzo de 2017 se negó a participar en un embarco de armas con destino a Arabia Saudí en el Puerto de Bilbao. Una acción que le costó la apertura de un expediente para evitar que otros compañeros pudieran hacer algo parecido. Una situación que ha concluido tras una instrucción que ha durado un año y que finalmente ha quedado en una falta leve. Robles se enfrentaba a una petición de seis años de suspensión.

La acción de Ina Robles, puso en sobre aviso a varios colectivos sociales del hecho de que desde Euskadi se enviaban regularmente armas destinadas al conflicto de Yemen que eran usadas, en muchos casos, contra la población civil.

La idea de realizar el documental surgió en el seno de la Comisión “La guerra empieza aquí”, formada por miembros de Ongi Etorri Errefuxiatuak-Bizkaia y el grupo antimilitarista KEM-MOC de Bilbao. Fue financiada gracias a un crowdfunding con el apoyo de 231 personas, que aportaron 12.806 euros.

Una película que además de recoger el testimonio de Ignacio Robles, cubriera las movilizaciones que se realizaban en torno al Puerto. También se vio la necesidad de contextualizar la historia y el presente de la producción de armas en Euskal Herria.

Finalmente, para vincular la realidad cercana con aquella en Yemen, se consiguió rodar en Sana’a, con un equipo local dirigido desde Euskadi, ante la imposibilidad de entrar en el país, y gracias a la colaboración de la ONG Solidarios Sin Fronteras.

Faten Al Osimi es el personaje yemení que, junto a Ignacio Robles, muestra el lado más humano de la realidad de la guerra. Faten, una mujer yemení de a pie, intenta ayudar a sus compatriotas con repartos de comida e instalando depósitos de agua, en un país destruido por la guerra y asolado por el cólera y otras enfermedades.

#ArmasEuskoLabel para la guerra

En Euskal Herria hay un centenar de empresas que fabrican o participan en la producción de armas. Facturan 500 millones de euros anuales y exportan el 80% a países como Arabia Saudita, que las utiliza contra la población civil yemení, y se encuentra entre el principal cliente del estado en este sector.

Una docena de colectivos antimilitaristas, ecologistas y ONGs, junto a Ongi Etorri Errefuxiatuak Araba han denunciado recientemente esta ‘industria de la muerte’ y la complicidad de las instituciones vascas. Al mismo tiempo, han hecho un llamamiento a la ciudadanía a informarse y participar en la campaña #ArmasEuskoLabel para la guerra.

 

Campaña #ArmasEuskoLabel

Entre las empresas señaladas por los colectivos destacan: ITP y AERNNOVA en un ámbito aeroespacial; SENER misiles y electrónica militar; SAPA tanques de guerra y vehículos; y DASSAULT y TURBOMECA ubicadas en el País Vasco Francés.

La mayoría del material armamentístico “made in Euskadi” se vende a países europeos y de la OTAN, aunque un tanto por cierto es comercializado a naciones que se encuentran en conflictos armados como: Arabia Saudita, Turquía, Israel o Egipto.

Educación en las armas

Desde las organizaciones, han querido remarcar la implicación pública y privada, así como su mala praxis. El Gobierno vasco utiliza sus redes comerciales y concede ayudas públicas para la industria armamentística. Diferentes bancos invierten y les financian. Universidades públicas y privadas, así como ciertos centros de formación profesional, tienen convenios de colaboración con estas compañías para investigación y producción.

Del mismo modo, preguntan a la sociedad vasca cómo es posible que el presidente de un importante equipo de fútbol, tenga un cargo en la dirección de una empresa que fabrica tanques de guerra. Así como nos plantean si sabemos dónde invierten los bancos nuestros ahorros, y si plantearíamos a las empresas de producción militar su reconversión a otros sectores.

La media anual de muertes por conflictos armados está en torno a las 150.000 personas. 70 millones de personas se han visto obligadas a huir de sus hogares para salvar la vida. Una (mínima) parte se embarca en tránsitos cada vez más largos y peligrosos en los que perecer en el intento se ha convertido en una constante (se calculan un mínimo de 2.000 personas muertas en el Mediterráneo en 2018). Y, si logran llegar al norte global, el panorama no es más halagüeño: criminalización, persecución, pobreza extrema, alegan los colectivos.

Nuestro derecho al trabajo no puede estar por encima del derecho a la vida y a la libertad de otras personas. Esto es incuestionable. Exigimos por tanto la reconversión de la industria militar vasca en producción para el uso civil, atendiendo a criterios éticos, sostenibles y solidarios, que busquen reconvertirnos también en una sociedad en la que la vida de las personas esté en el centro.

Los grupos firmantes entre los que se encuentran Askapena, Bake Ekintza Antimilitarista, Bardenas Libres, Emakumeok Gerraren Aurka, Gasteizkoak, Greenpeace, Iruña Harrera Hiria, KEM-MOC, La Guerra Empieza Aquí, Ongi Etorri Errefuxiatuak, OXFAM Intermon, SETEM han exigido  a las instituciones vascas una acogida real para todas las personas que llegan a nuestras tierras, con políticas que garanticen una integración real a todos los niveles.

Si nuestras bombas son responsables de que miles de personas se vean obligadas a desplazarse de forma forzosa, tenemos el deber de construir ciudades y pueblos de acogida.

El negocio de la guerra

Datos ofrecidos por la Agencia Tributaria y la Cámara de Comercio, establecen que en Euskadi en 2016 se vendieron armas por un valor cercano a los 85 millones de euros, casi el doble que Catalunya, segundo en el puesto de ventas armamentísticas del estado.

Tres cuartas partes de las armas fabricadas en Euskadi se venden a Egipto, Turquía o Arabia Saudí – en este último caso por un valor de 116 millones de euros en el global del estado -. Territorios que directa o indirectamente están en conflicto.

Otra cifra que sorprende es que el 50% de las armas ligeras que exportan las empresas nacionales son de procedencia vasca.

El Ministerio de Economía, reconocía en 2016 que el número de ventas de armas subió en un 8.9% respecto al 2015, alcanzando un beneficio de 4.051,8 millones de euros.

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